Alimoche sombrío
De punta de pico a punta de cola, Necrosyrtes monachus está entre los 54 y los 56 cm. Y, como cualquier otro buitre, machos y hembras presentan el mismo aspecto.
Su área de distribución abarca (o abarcaba…) una ancha franja del África subsahariana y otra no menos importante en el este del continente, llegando, por sur, hasta el N.E. de Sudáfrica. Habita sabanas y bosques abiertos pero evita por igual la selva densa y los desiertos. En muchas zonas de África se ha vuelto antropófilo y ronda por ciudades y extrarrádios; ricos filones de basura donde siempre encontrará algo que llevarse al pico.
Basa su menú en la carroña pero si faltan cadáveres o si la presa se pone muy a tiro, también puede consumir insectos, por ejemplo, termitas. A saber porqué, de tanto en tanto come frutos de la palma aceitera. Su fino pico es bueno para repelar cachitos de carne adheridos a los huesos. Por supuesto, los alimoches sombríos que se han arrimado a las ciudades y pueblos grandes viven más de la basura que de la carroña.
Aunque sigue siendo la rapaz más numerosa en algunos sitios, sus efectivos globales están cayendo en picado. Hasta hace poco parece que era común; en los años 90 se estimo su población en entre 200.000 y 330.000 ejemplares pero, desde entonces, en muchas zonas ha sufrido descensos poblacionales de entre el 45% y el 77% con puntos de negros donde se ha perdido el 83% de las aves en 53 años. La lista de factores destructores es larga: envenenamientos masivos, pesticidas que se acumulan en la cadena trófica, comercio ilegal para la medicina tradicional, caza indiscriminada por no caer simpático… y porque su carne se vende haciendo creer que es de pollo. Además, la gripe aviar y otras enfermedades lo están diezmando. Actualmente se lo considera “en peligro crítico”.
Cámara Nikon D500 con objetivo Sigma 150-600 mm (Sport) f: 5.0 - 6.3. 1/640 de segundo, f:11 e iso 320. A pulso.