Viejo cortijo abandonado.
"Donde el fuego ya no arde, pero la memoria permanece..."
En el rincón más silencioso de este cortijo olvidado, una vieja chimenea se alza como testigo de inviernos pasados, de conversaciones susurradas y de manos que alguna vez buscaron calor. Frente a ella, una silla solitaria espera, como si aún aguardara a alguien que nunca volvió. El polvo cubre lo que fue hogar, pero el alma del lugar sigue latiendo entre las grietas de la piedra y el crujido de la madera.
Me llamó siempre la atención este tipo de fotografía de ruínas..., aunque no suelo hacer este tipo de fotografía.
Carretera de la Cabra Montés.
Granada.
Salvador Solé Soriano